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La psicoterapia existencial:

Jacques Louis David,  La muerte de Sócrates (1787)

La psicoterapia existencial se distingue por su profunda raíz filosófica y su énfasis en la totalidad de la experiencia humana. Nutrida por el existencialismo de pensadores como Søren Kierkegaard, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, este enfoque terapéutico resalta la libertad individual, la responsabilidad personal y la autenticidad como valores fundamentales.

Además de sus fundamentos filosóficos, esta terapia se nutre de la fenomenología como metodología central. Esto implica suspender juicios y preconcepciones para comprender la realidad tal como es vivida de manera subjetiva por cada persona. El psicoterapeuta existencial explorará junto al consultante las estructuras de significado que dan forma a su experiencia y su la manera en la que está siendo y experimentando el mundo.

Un Enfoque No Patologizante

Un pilar fundamental de este abordaje es la actitud de "no patologizar" al ser humano. Se parte de la premisa de que las personas son esencialmente íntegras, y de que existe un orden holístico subyacente en todas sus expresiones de conciencia y comportamiento. No se considera que haya nada "malo" o "equivocado" en el individuo.

Desde esta mirada, los síntomas o patrones conductuales no se ven como problemas a solucionar, sino como expresiones con un significado profundo por descubrir.

El Aquí y Ahora: Una Experiencia Vivida

Otro aspecto importante es el énfasis en la experiencia presente del consultante, en el "aquí y ahora". El proceso terapéutico se centra en lo que ocurre verbal y no verbalmente en el momento, cultivando un ambiente que permita a la persona conectar con sus sensaciones, sentimientos y respuestas corporales.

Se evita quedar atrapado en el contenido o las historias, prestando atención a los procesos que se desarrollan en la sesión. Se fomenta la curiosidad y el "no saber" para permitir que los fenómenos se muestren por sí mismos, sin imponer ideas preconcebidas.

Trascendiendo el Bien y el Mal

Siguiendo la filosofía Nietzcheana, desde la psicoterapia existencial procuramos trascender las nociones de "bueno" y "malo" para apreciar los fenómenos con apertura y curiosidad.

No se imponen conceptos previos, sino que se permite que la experiencia se revele por sí misma. Se adopta una actitud de profunda curiosidad y asombro ante el mundo, asumiendo que la vida y los eventos tienen un orden y propósito detrás, más allá de parecer caóticos o aleatorios.

Nada es accidental, todo responde a un sentido que podemos descubrir a partir de una mirada más exploratoria.

 

La Búsqueda de Sentido

Los seres humanos poseemos una necesidad esencial de encontrar sentido a nuestras experiencias y existencia. Mitos, arte, religiones y expresiones simbólicas dan cuenta de ello. En terapia, se acompaña al consultante a descubrir el significado detrás de sus síntomas, patrones y situaciones estancadas.

Esto se facilita al cultivar la conciencia, las posibilidades de elección y la conexión con la presencia. La conciencia se desarrolla al desacelerar y permitir que la persona atienda a lo que ocurre momento a momento. Al explorar sus elecciones y participación activa en el mundo, se fomenta un sentido más conocido del "yo" y se empoderan sus capacidades.

 

"Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo".

- Viktor Frankl.

 

El Viaje del Ser Humano

Desde el existencialismo, se abraza la perspectiva de que la vida es un proceso constante de "llegar a ser" un ser humano, en devenir y transformación permanente. Esto implica aceptar las "realidades existenciales" como la libertad y la limitación, el sentido y el sinsentido, el aislamiento y la pertenencia, la muerte y la vida.

Aplicaciones y Propósito

El propósito principal de la psicoterapia existencial es abordar los retos personales desde una perspectiva filosófica profunda, poniendo énfasis en la totalidad de la experiencia humana. Se busca potenciar las capacidades y dones individuales que faciliten el logro de los objetivos vitales de cada ser.

Esta modalidad explora inquietudes existenciales comunes como la búsqueda de sentido, la ansiedad ante la libertad, el miedo a la muerte y la soledad. Puede ser útil tanto para trastornos clínicos como para el crecimiento personal.

En la práctica, el proceso es sumamente colaborativo y dialógico. El terapeuta adopta una postura de no experto, acompañando al consultante a explorar su experiencia vivida a través de técnicas como el diálogo socrático, el análisis fenomenológico y la confrontación empática. Se fomenta el papel activo de la persona en co-construir su propio camino.

En ExistencialMente, brindamos un marco filosófico enriquecedor que invita a conectar con la profundidad de la existencia humana y a trascender las nociones superficiales, para apreciar el orden y propósito detrás de cada vivencia en todos los aspectos fundamentales de la existencia humana: lo material, social, espiritual, emocional, psicológico y físico.

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